Descubrir
Veinte personas. La familia. El campo.
Se empieza por la mañana, con los perros y el frío del invierno. Nadie explica nada desde un escenario: se camina, se trabaja, se aprende haciendo. Lo que aparece esa mañana en la tierra es lo que más tarde está en el plato.
No hay nada preparado para que quede bien.
I · La llegada
Los miembros llegan a las instalaciones de Ezsencia, en Alcotas. El grupo se reúne, hay una bienvenida, y empieza lo que siempre empieza cuando la gente comparte algo que le importa de verdad: la conversación.
Antes de salir al campo, una pequeña charla para situar el día: qué se va a ver, cómo va a funcionar la mañana.
II · Los secretos de la trufa
Lo primero es la visita a las instalaciones. Hay más de lo que parece desde fuera: la zona donde se clasifica y lava la trufa después de cada jornada, la cámara donde se controla temperatura y humedad para conservarla en su punto, el área de preparación de los envíos semanales a los socios.
Se explica cada paso: por qué importa el orden, qué cambia si algo falla, cómo afecta cada decisión al producto que llega a casa. Los secretos de trabajar bien la trufa no son glamurosos. Son metódicos.
El suelo
Calizo, a más de 1.100 m. Base imprescindible para que la trufa exista.
El árbol
Encina micorrizada. Años de trabajo y paciencia antes de producir.
La temporada
De diciembre a marzo. Cada campaña es diferente.
III · La búsqueda
El grupo sale al campo en los vehículos de Ezsencia. Unos minutos entre encinas hasta llegar a los truferos.
Los perros marcan. Se sigue el rastro. Se abre la tierra con cuidado, con las manos si hace falta. Y aparece la trufa, todavía con tierra.
Los miembros pueden probar a buscarla ellos mismos. Se aprende a distinguir tipos, a leer el terreno, a entender por qué unas piezas son distintas de otras. Una mañana entera, sin prisa.
Un día real en el campo.
Con gente que lo valora.
Si estás leyendo esto, ya sabes si es para ti.
Solicitar invitaciónPlazas limitadas a 20 miembros por campaña · Sin rotaciones